Sangre en cada trozo de tierra,
sólo humanos caen como peones y no puedo evitarlo.

Guerra milenaria y
un planeta inundado de rojos.

Mi padre vive el miedo
y descuartiza a la humanidad en señal de supremacía.

Pero la guerra acabará…
El poder pronto se gestará
desde los flujos sangrientos de nuestra amada Gea.

Hasta que el momento llegue
yo, Zeus, anegaré los cielos
de muerte divina
y aunque los titanes parezcan avanzar indetenibles
marchan hacia su propio castigo: el Tártaro.

PC

Guerra titánica y divina

Caminando por avenidas desiertas

Tú...

despojé mi memoria

despojé mi pasado

despojé mi aliento

despojé mi historia

de sombríos pensamientos

y quedaste tú…

El tablero comenzó a despedazarse,

La batalla en contra de uno mismo

cuadro a cuadro, peones, caballos, alfiles

gritaban en su descenso al inframundo…

Mientras los miraba caer

me hallaba al borde del abismo

mirando la hoz que cortaría el hilo de mi vida.

Cayó la última torre

Yo, el Rey, lucharé hasta el final de la partida.

También conocida como Don, Donu, Danu, Anu y Ana.

Diosa Dana, pero y... ¿si fuese una Atenea?

Ella, ¿dónde está ella? y
¿quién es ella?
¿existe ella?
“Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia”.
Maestro Mario Benedetti


Dorada luz

Utópica Explosión

Desde una trinchera del mundo, salí a combatirme a mi mismo y me hallé rodeado de ideas en bruto, aisladas y pixeladas. Fue un inicio, una búsqueda atropellada de preguntas desiertas, un camino de chispas.

A lo lejos, más allá del tiempo, del pasado al presente y del futuro al infinito trasciende el cosmos. He de sentir lo pequeño y minúsculo que soy para el universo, pero desde aquí comenzó la batalla humana de significantes y significados, envueltos en una mágica pólvora dorada.

Pedro Cordido

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